lunes, 19 de octubre de 2009

Crisis educativa en Venezuela, época actual.

El sistema educativo necesita, para realizar su labor, recursos humanos, físicos y financieros cada vez mayores; por eso, en las últimas décadas, los diferentes gobiernos han dado a la educación la primera prioridad, destinando, para ello, importantes porciones del Presupuesto Nacional.

El sistema educativo venezolano, sin embargo, acusa graves fallas, de las cuales se pueden citar como las más evidentes: el analfabetismo, el déficit escolar, la extra edad, la baja prosecución, la deserción como los excluidos de la escuela y las repitencias.

Por otro lado, la cobertura de la enseñanza no es universal, no llega a todos los pueblos y caseríos, la mayoría de las edificaciones escolares están totalmente deterioradas, los maestros y maestras están muy mal pagados y las clases se imparten de manera irregular.

El comportamiento actual de las tasas en cada una de las fallas anteriormente mencionadas, nos permite pensar que, a pesar del notable impulso que se ha impartido al sistema educativo en su conjunto, y el incremento de la calidad del estudiante no ha sido paralelo: el rendimiento no es bueno en ninguno de los niveles educativos.

Sin embargo, cabe mencionar el intento sistemático de modernización que se ha venido operando en los últimos años. El intento de hacer que la Educación responda al desarrollo del país y del hombre y de la mujer del futuro, que tienden al educando la posibilidad real de enriquecerse gradual y progresivamente en una cultura que lo conduzca a adquirir una visión compresiva y orgánica del mundo físico, social y espiritual y que le apoye para la proyección de su personalidad.

El interés del caso deriva del hecho de que Venezuela, a pesar de haber sido uno de los países que más recursos ha destinado a la educación confronta muy pobres resultados del sistema educativo. Estas fallas del sistema educativo en educar a la ciudadanía y para obtener empleo productivo no son ajenas a la fragilidad del sistema político.

El caso ilustra que el desarrollo del sistema educativo no puede sólo esperarse automáticamente con invertir mucho dinero en el sector. Hay tres hipótesis centrales para explicar el fracaso del sistema educativo venezolano:

1) El uso del sistema educativo como instrumento para clientelismo político.

2) El descuido de los niveles básicos de educación, a los que tiene acceso la mayoría de la población, en dos áreas: educación de calidad, que permita acceder a empleos productivos, y educación para la participación democrática.15

3) La falta de autonomía de las escuelas, que ha impedido a los directores y docentes coordinar su tarea con la comunidad educativa para generar respuestas propias a las dos áreas mencionadas en la hipótesis anterior.

Actualmente el gobierno ha implantado otras formas de estudio, dirigida principalmente a personas con escasos recursos; también se les da la oportunidad a personas mayores que no pudieron concluir estudios básicos o superiores y a personas excluidas en general. Nos referiremos esencialmente a 2 de las 3 misiones propiamente educativas han venido implantando: la Misión Robinson y la Misión Ribas. La Robinson es un programa nacional de alfabetización masiva.

Según el censo de 2001, había en Venezuela poco más de un millón de analfabetas, de los cuales 22% eran mayores de 55 años. Esto es importante, ya que los de esa edad no se beneficiaron de la masificación de la educación oficial de los años 1960 y 1970. Los demás son víctimas de la incapacidad de la escuela y del sistema educativo. Son analfabetas que pasaron por el sistema educativo pero se vieron obligados a abandonar el sistema muy prematuramente.

Un programa nacional de alfabetización sin duda ataca un problema social grave, y no puede negarse que era necesario y muy conveniente. No se dispone de ningún tipo de información para opinar sobre la veracidad de las cifras oficiales al respecto. Se habla de más de 2 millones de personas alfabetizadas y de declarar a Venezuela territorio libre de analfabetismo en octubre de 2005.

La poca capacidad del Estado venezolano no permite ser muy optimista respecto a los resultados de la Misión Robinson. Especialmente en términos de la calidad de los resultados.

En cuanto a la Misión Ribas, es necesario acotar que también ataca un problema social grave representado por centenares de miles de jóvenes y adultos que abandonaron los estudios antes del noveno grado. Pero como hemos argumentado, una de las causas de ese abandono es la baja calidad que caracteriza la educación.

La información disponible sobre la Misión Ribas no permite estar seguros de que la calidad de sus contenidos y métodos sea mejor. Al contrario. Además de obtener el título de bachiller en sólo 2 años durante los cuales el estudiante se beneficia con una beca de 160 mil bolívares mensuales, es sin duda más atractivo que lo mismo en 5 años y sin beca. No será pues de extrañar que la Misión Ribas esté haciendo a muchos jóvenes abandonar prematuramente la educación formal.

Por lo demás, la formación de los excluidos del sistema educativo hubiera requerido tomar en cuenta otras variables como la heterogeneidad en edad y experiencia de los inscritos y otras variables que permitirían diseñar programas variados en el marco de la misma finalidad que es la inclusión de los excluidos.

Como puede apreciarse, las políticas educativas están lejos de la orientación que se requiere para alcanzar los objetivos de igualdad de oportunidades que justifican la existencia del sistema educativo. La desigualdad en la distribución de la calidad afecta severamente a quienes más necesitan sacarle provecho a la educación formal, y los programas destinados a los ya excluidos tampoco parecen mostrar mucho énfasis en la calidad.

La cobertura es importante, pero la calidad es la productora de justicia social. Si la educación es mediocre, lo que produce es injusticia social.

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